
Kazoku Campeón :⭐valuchioficial.com
Mi Historia con Kazoku
Tenía solo 15 años de edad cuando crucé por primera vez la puerta del Club Kazoku, sin saber que en ese lugar se escribiría en uno de los capítulos más importantes de mi carrera deportiva. Kazoku es un nombre que en japonés significa familia y en adelante se convertiría en mucho más que un club de voleibol, sería el escenario de mis primeros desafíos y el inicio de una historia que marcó para siempre mi vida.
Recuerdo perfectamente mi primer día de entrenamiento con el club en Surco, las luces del campo deportivo, el eco de los balones rebotando y un grupo de chicas que me miraban con curiosidad. A pesar de mi juventud me recibieron con con calidez, no hubo miradas de desconfianza, ni silencios incómodos. Solo compañeras que me apoyaron y profesores que creyeron en mí motivándome en todo momento a seguir adelante. Desde el primer contacto con el profesor Arturo Gambini, sentí que había llegado a un club me iba a enseñar el camino para lograr el éxito… Look More
Responsabilidad y Liderazgo
Debido a mi trabajo y dedicación en Kazoku asumí el rol como capitana en las categorías juvenil y menores. Asumir esta responsabilidad es un compromiso que implica ser un modelo a seguir y un apoyo constante para mis compañeras. Como capitana, me convertí en un enlace entre el entrenador y el equipo, y eso me obliga a escuchar y entender las necesidades de todas, además de mantener una buena comunicación para asegurarnos de estar alineadas en todos los aspectos.
Mi tarea no solo era motivar, sino también mantener la moral alta, especialmente en los momentos difíciles. De echo tuve que demostrar que siempre podían contar conmigo, tanto en la victoria como en la derrota. Además como capitana, siempre trate de fomentar un ambiente de trabajo en armonía enseñando a mis compañeras la importancia de la cooperación y el esfuerzo colectivo. También fui un ejemplo, mostrando puntualidad, disciplina, esfuerzo y respeto, dentro y fuera de la cancha.
A medida que los días pasaban, la fuerza mental se convirtió en una de las herramientas más valiosas. Cada entrenamiento nos preparaba no solo para ser mejores jugadoras, sino para afrontar los desafíos de los torneos oficiales y no federados con la seguridad de que habíamos hecho todo lo posible para estar lista. Sabíamos que la competencia sería dura, pero estábamos convencidas de que el trabajo en equipo y la preparación exhaustiva serían nuestras mayores fortalezas.
Cuando llegó el momento de participar en los primeros torneos, sentíamos que Kazoku no solo nos había preparado físicamente, sino también psicológicamente. Cada jugadora era más fuerte, más disciplinada y más confiada en sus habilidades. En cada set, en cada partido, la intensidad y exigencia de esos entrenamientos iniciales se reflejaban en la cancha y con ello vinieron las victorias.
Esos primeros días de entrenamiento en Kazoku no solo marcaron el comienzo de mi carrera en el club, sino también el inicio de una nueva etapa en mi vida deportiva. Fueron días de sacrificio, pero también de crecimiento. La exigencia de los entrenamientos no solo me preparó para los torneos oficiales, sino que me enseñó que, en el deporte la constancia, el trabajo en equipo y la disciplina son las claves para alcanzar los más altos objetivos.
Categoría Mayores
Con solo 15 años, tuve el honor y la responsabilidad de jugar como titular en la categoría de mayores, enfrentando a deportistas con más experiencia y recorrido, era un reto inmenso, pero también una oportunidad que no podía dejar pasar, no fue fácil, pero ese fuego interior que solo se enciende cuando amas de verdad lo que haces, me empujó cada día a levantarme, entrenar más fuerte y dejarlo todo en la cancha.
En la categoría de menores y juvenil, aprendí a escuchar y a representar a mis compañeras dentro y fuera del campo de juego, liderar a mis compañeras, motivarlas fue lo que iba aprendiendo en mi proceso competitivo, esta experiencia me sirvió para manejarme mejor en la categoría de mayores. Afrontar este reto me hizo crecer no solo como deportista, sino como persona. Un honor que aún me eriza la piel al recordarlo.
Campaña Histórica
Me siento orgullosa y feliz de haber iniciado y formar parte de la historia con el club Kazoku en la Liga de Lima. De echo fue su primera participación oficial en la categoría de mayores en el año 2023. Nuestra participación fue brillante, nuestro juego protagonizó una campaña memorable que marcó un antes y un después en la historia deportiva del club Kazoku ya que fue su primera participación oficial en su historia deportiva. Con un juego sólido, disciplina táctica y un espíritu competitivo admirable, Kazoku logró conquistar varios títulos oficiales durante la temporada. El más destacado de todos fue, sin duda el ascenso a la Liga Intermedia, consolidando su crecimiento y proyección a nivel nacional. Kazoku no solo debutó, sino que dejó huella.
Kazoku es un club que representa al distrito de Surco y actualmente forma parte de la Liga Nacional Superior de Voleibol LNSV, posicionándose como una de las nuevas fuerzas emergentes del voleibol peruano, demostrando que el trabajo serio y el compromiso deportivo dan resultados.
Títulos importantes
A lo largo de mi estadía en Kazoku, logré títulos importantes que a veces, cuando las pienso, me cuesta creer, por que lo conseguí a los 15 años de edad: Campeona Nacional de Clubes Campeones, Campeona Regional, Campeona de la Liga de Lima, Campeona de Intermedia y Subcampeona del torneo Akira Kato. Todos los títulos, esos momentos, los viví vistiendo los colores de Kazoku, acompañada por entrenadores, compañeras y una comunidad que creyó en mí desde el primer día.
Pero más allá de las medallas y los trofeos, lo que guardo con más cariño son los recuerdos: los abrazos después de un punto imposible, las risas en los vestuarios, las lágrimas tras una derrota, los gritos de aliento desde la banca. Kazoku fue, y sigue siendo, una familia. Y yo fui, soy, y seré parte de ella.
Hoy, cuando me preguntan por mi historia en el voleibol, no empiezo con los títulos ni los partidos. Empiezo con un nombre: Kazoku. Porque ahí no solo aprendí a jugar… aprendí a volar.
Experiencia Inolvidable
Todos estos logros, obtenidos jugando en la categoría mayores a tan corta edad, no fueron simples medallas o trofeos. Fueron el resultado de muchas horas de entrenamiento, caídas dolorosas, victorias inolvidables y un amor profundo por este deporte.
Pero si me preguntan qué es lo que más valoro de mi paso por Kazoku, no son los títulos. Son los momentos. Los abrazos después de un punto decisivo. Las miradas de complicidad antes del saque. Los gritos de aliento cuando parecía que no podíamos más. Las lágrimas compartidas. Las risas que aún hoy, años después, me acompañan.
Kazoku fue mi primer club, que me enseñó a competir en el mas alto nivel, pero también me enseñó a creer en mí, a confiar en un equipo y a nunca dejar de soñar. Hoy miro atrás con gratitud. Porque en Kazoku no solo aprendí a jugar voleibol. Aprendí a ser parte de una familia.
Desafío Sin Limites
Primeros Días: Mis primeros días en Kazoku fueron un cúmulo de sensaciones. Recuerdo sobre todo, la intensa exigencia que marcó el ritmo de mi ingreso al club. No fue fácil, pero cada sesión de entrenamiento me enseñó que, si quería estar a la altura del equipo, tendría que dejar atrás mis límites y alcanzar un nivel de disciplina y esfuerzo que nunca antes había conocido.
Desde el primer entrenamiento, supe que en Kazoku las cosas no serían sencillas. El nivel de competencia era altísimo, no solo por la calidad de las jugadoras, sino también por el compromiso y la ambición que debía sumir para lograr los objetivo del club. El equipo aspiraba a conseguir todos los títulos posibles, pero sobre todo a campeonar y lograr el ascenso a Intermedia. objetivo que se logro. Para ello, la preparación debía ser impecable.
Los entrenamientos eran fuertes y la intensidad era física y mentalmente agotadora. El mi primer día, me sorprendió la velocidad con la que las jugadoras mayores ejecutaban cada movimiento, y lo bien coordinado que estaba todo el equipo. Ya no era solo cuestión de correr o golpear el balón. Todo estaba pensado, planificado, y cada ejercicio tenía un propósito claro: mejorar la técnica, aumentar la resistencia, fortalecer la capacidad de trabajo en equipo.
Ritmo Frenético
El ritmo de trabajo era frenético, y la clave estaba en la constante presión por mejorar. Había momentos en los que sentía que mis piernas no podían seguir el paso, que mi respiración se agotaba, pero algo dentro de mí me empujaba a continuar. Los profesores, con una disciplina férrea, nos exigían cada vez más. Sabían que si queríamos estar a la altura de los grandes torneos que se avecinaban, debíamos estar dispuestas a entregar lo mejor de nosotras en cada toque de balón, en cada salto, en cada pase.
El entrenamiento de fundamentos técnicos era riguroso. Trabajábamos en la recepción, el bloqueo, el saque, y sobre todo, la defensa. Recuerdo que mis dedos, al principio, dolían por el impacto constante con el balón. La resistencia física era otra parte esencial. Corríamos, saltábamos, entrenábamos durante horas, siempre buscando la perfección. En Kazoku, no había lugar para el conformismo. Cada sesión, cada repetición de movimientos, nos acercaba un poco más a la excelencia.
A pesar de la dureza, el ambiente nunca fue negativo. Al contrario, existía una excelente relación entre todas, algo que se respiraba en cada entrenamiento. Las mayores, las que ya llevaban más tiempo en el club, no dudaban en compartir sus experiencias, corregir mis fallas y apoyar para seguir adelante cuando la fatiga nos alcanzaba.
Comentario Importante:
Arturo Gambini, sobresaliente director técnico peruano FIV III. Hablar del profesor Arturo Gambini es evocar instantes maravillosos en mi carrera deportiva con el Club Kazoku a quien llevo en mi corazón. Recordar es volver a vivir momentos de gloria ya que hicimos historia con Kazoku logrando varios Títulos Oficiales FPV. en solo 10 meses de campaña, jugando liga distrital, provincial, regional y nacional, hasta Campeonar en Intermedia. Que puedo decir del profesor Arturo, solo agradecerle por la oportunidad brindada, por apostar por mi persona como deportista, dándome la posibilidad de jugar como titular con solo 15 años de edad en la categoría de mayores. Esa decisión no la toma cualquiera, solo lo hacen…los técnicos que ven el talento y saben como explotar el potencial de la deportista.
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